Han pasado los días emblemáticos de esta Navidad, con permiso de sus Majestades de Oriente . Me gustan esas fechas proclives a reuniones con las personas que estimamos.
Por esta razón , la Navidad me parece entrañable. Aunque la armonía - a veces- resulte complicada, la ocasión parece brindar la coartada perfecta para reconciliaciones varias. Es una cuestión de actitud, como casi todo.
Por esta razón , la Navidad me parece entrañable. Aunque la armonía - a veces- resulte complicada, la ocasión parece brindar la coartada perfecta para reconciliaciones varias. Es una cuestión de actitud, como casi todo.
En mi familia somos pocos. Un año más estabamos juntos, con nuestras pequeñas rutinas reconfortantes. Me faltaba una persona en particular....pero la siento cerca; y me alegra saber que ha disfrutado con la presencia de los suyos.
Sonrio, mientras descubro ese olor a leña quemada que sale de las chimeneas, tan propio de mi infancia.
Estos días suelo estar reflexiva. Hago balance de un año complicado - en lo personal- y pienso en el motivo real de esta celebración ; de un modo simbólico. El nacimiento de un niño, en una diáspora provocada por un poder represivo. En la falta de solidaridad de quienes niegan posada en una noche fria e inhóspita. En la humildad y la pobreza....y en el encanto de lo que vive, a pesar de todo. La historía es muy actual: una patera, una huída de la misería, de la persecución. Una mujer embarazada embarcada en uno de esos frágiles cascarones. Noche cerrada, mar, frío, la mirada puesta en ese cielo lleno de estrellas, con suerte.
Las historias eternas tienen rasgos de actualidad. Y ésta que se celebra - o que se evoca- mucho más....
Diferentes formas de entender, lo que parece perpetuarse en otros rostros, en otros momentos.
Pero el trasfondo, persiste en lo profundo. En la esencia.
Me hace pensar. Lanzo un beso al aire. Si los vientos son favorables, lo sentirás pronto.

