domingo 27 de diciembre de 2009

Me gustan esas fechas...me gustas tú.

Han pasado los días emblemáticos de esta Navidad, con permiso de sus Majestades de Oriente . Me gustan esas fechas proclives a reuniones con las personas que estimamos.
Por  esta razón , la Navidad me parece entrañable. Aunque la armonía - a veces- resulte complicada, la ocasión parece brindar la coartada perfecta para reconciliaciones varias. Es una cuestión de actitud, como casi todo.
En mi familia somos pocos. Un año más estabamos  juntos, con nuestras pequeñas rutinas reconfortantes. Me faltaba una persona en particular....pero la siento cerca; y me alegra saber que ha disfrutado con la presencia de los suyos.
Sonrio, mientras descubro ese olor a leña quemada que sale de las chimeneas, tan propio de mi infancia.
Estos días suelo estar reflexiva. Hago balance de un año complicado - en lo personal-  y pienso en el motivo real de esta celebración ; de un modo simbólico. El nacimiento de un niño, en una diáspora provocada por un poder represivo. En la falta de solidaridad de quienes niegan posada en una noche fria e inhóspita. En la humildad y la pobreza....y en el encanto de lo que vive, a pesar de todo. La historía es muy actual: una patera, una huída de la misería, de la persecución. Una mujer embarazada embarcada en uno de esos frágiles cascarones. Noche cerrada, mar, frío, la mirada puesta en ese cielo lleno de estrellas, con suerte.
Las  historias eternas tienen rasgos de actualidad. Y ésta que se celebra - o que se evoca- mucho más....
Diferentes formas de entender, lo que parece perpetuarse en otros rostros, en otros momentos.
Pero el trasfondo, persiste en lo profundo. En la esencia.
Me hace pensar.  Lanzo un beso al aire. Si los vientos son favorables, lo sentirás pronto.



lunes 21 de diciembre de 2009

1301. Numerología con latido.

No soy pitonisa ni alcanzo a saber los números que serán premiados este año. Pero, de algún modo sé, que me ha tocado la lotería. Esa que no tiene un valor pecuniario. Y sí, mucha estima.
Los números guardan el secreto de nuestra primera vez. De la piel que reconoce a otra.
Se saludan nuestras sonrisas en áquella taberna bajo un frio inesperado.
Caminar a tu lado, como si lo hubiese hecho otras muchas veces. Dejar que me envuelva una ciudad desconocida, que se asoma al mar y cada día está más guapa. Comer frente a tí, delicias nuevas, y que mis ojos paladeen el beso que vendrá.
Cuatro digitos que enmarcan la frontera hacia una intimidad de sábanas, de risas, de susurros y pequeñas confidencias. De silencios que no pesan y pesares que quedan fuera de ese espacio. El tiempo permanece quieto y nos mira. Sólo la tarde languidece en azules intensos. Tras el ventanal, la ciudad a nuestros pies se viste de luces...para nuestra pequeña fiesta.
Complicidad en la alegría y en todo lo que no se dice. Un lujo.
Más...mucho más.


(FOTOGRAFÍA DIARIOSUR. FR. CASTILLO ROSA)








viernes 11 de diciembre de 2009

La musa perezosa.

Mi musa está sentada en la cocina, frente a mí. Despeinada y con ojeras -como evocaría García Montero- no me hace ni caso. Insumisa y combativa, observa mi desconcierto. Parca en palabras, me incita a tomar prestadas otras y me distrae cuando invoco el sentido común de la rutina de los días.
No he podido terminar de leer el artículo sobre links en la red . Esta polémica absurda que atenta al sentido mismo de libre intercambio de pequeños saberes.
Me hace cosquillas en la sien con un par de rimas y celebra mi despiste. Me roba un cigarro y sentencia: "La realidad cambia cuando flotas...nada es lo mismo. Flotar es un estado mental, salvo que sepas planear con las corrientes de aire". Profunda calada y mirada de mujer fatal. Mi musa se parece a Veronica Lake, pero en pelirrojo. Su pelo encendido y enmarañado que no admite otro peine que el de los vientos mediterráneos.
Me insta a mirar a mi alrededor...esa cocina en la penumbra de la mañana. Objetos, cacharros....unas vueltas y se manifiesta una realidad urgente:

"...un poco de café que tú has dejado
le da un chorro de vida a la cocina.
Y mucho más también. Las cucharas
te recuerdan los labios.
Las cacerolas, tus caderas.
Graves, en orden, colgadas en su sitio,
con la sonrisa miro sus colores
de enquistadas simientes,
formas de la alegría en tus manos. "

Pedro García Cabrera.

Así mi realidad cobra un sentido diferente. Propio e íntimo. Libero a los objetos de su materia y les doy una vida que quizá no imaginen.
"Has hecho magía. Prestada... ha sido el recuerdo de los versos que te gustan, puro sortilegio. Y ahora, deja de poner esa mirada soñadora y dedícame una canción de viernes. Quiero bailar." Palabras de musa con ganas de fiesta. Una de cocineros bailando, marchando.
Creo que la voy a sacar a subasta...pero nadie se quedará con ella. Si lo sabré yo....